miércoles, 22 de enero de 2014

Aportaciones de OXXO cambian vidas

Estoy convencida de que la vida nos permite conocer a las personas adecuadas, las que tendrán un impacto en nuestra vida, en algún momento, cuando menos lo esperas. Conocí a Leticia Colina cuando ni siquiera tenía idea de que algún día me convertiría en mamá y mucho menos, en la mamá de un hermoso pequeño con Trastorno del Espectro Autista.

Cuando como padres nos vimos ante el diagnóstico de autismo de nuestro hijo el mundo pareció derrumbarse. Con mucho miedo, tristeza, frustración y culpa, con mil preguntas en la cabeza y sin saber a quién acudir, empezamos a buscar respuestas. Con el corazón encogido, uno de los lugares a donde llegamos fue a la Asociación de Autismo y Déficit de Atención, A.C., donde enfrentamos nuestra realidad pero también nos encontrarnos con la amistad, la experiencia y el interés por ofrecernos la ayuda y contención que en ese momento requeríamos.

Existen muchas limitaciones materiales en la Asociación pero es mucha más grande su vocación humanista de ayuda a nuestros hijos y nuestras familias. La atención personalizada e individualizada según las necesidades propias de cada uno de los niños y jóvenes con TEA que son atendidos por los entregados terapeutas encabezados por Leticia, hace que día a día los chicos se preparen lo mejor posible para poder enfrentar los retos que les tocará vivir como adultos autónomos e independientes. La labor de la Asociación ha sido muy valiosa con todos ellos, los avances son notables.

Sin duda, todas las familias que nos vemos beneficiadas con el apoyo de la recaudación de Oxxo, agradecemos con el corazón en la mano, la sensibilidad de la población para ayudar a la continuidad del trabajo de la Asociación. Aún falta mucho por hacer, nos toca trabajar juntos para concientizar aún más a la gente sobre lo que es el autismo y así lograr transformar paso a paso a una sociedad inclusiva y comprensiva con las personas que perciben el mundo de manera diferente a la mayoría pero que son parte importante de ella. Este es el principio del camino.

Gracias Oxxo. Gracias Asociación de Autismo. Gracias Lety.



Quizá tú, como antes yo, nunca voltees a ver ni te pongas en los zapatos de las personas "diferentes". La vida nos ha puesto en este camino y eso abrió mis ojos y mi corazón ante las necesidades de estos niños, jóvenes y sus familias. Es real, te invito a sensibilizarte ante esta realidad y apoyarlos porque necesitan y merecen las mismas oportunidades que todos. Apoya redondeando tus compras en Oxxo y conoce este proyecto http://asociaciondeautismo.org/index.php/inicio/autismo

sábado, 28 de diciembre de 2013

Gracias

A Náhuatl, por ayudarme a abrir los ojos...

A Claunnia, por escucharme, abrazarme y orientarme...

Al Centro de Estudios Superiores en Educación: A Lilí y Emma, nuestras guías y apoyo esencial en este camino...

A la Asociación de Autismo y Déficit de atención A.C.: A Leticia, Rosaura, Liz y Alan, por su cariño y paciencia ...

A nuestro grupo de desarrollo, que me permitieron llorar y entender...

Al Centro Estatal para la Detección y Atención del Autismo de Estado de Veracruz, que con su equipo humano, se esmeran por ayudar, cobijar y orientar a tantos niños, niñas y sus familias...

A los padres y madres del CEDAA, que me han ayudado a no sentirme sola...

A nuestras familias, que han sido todo lo comprensivos y amorosos con nosotros...

A todos los amigos que nos han dicho palabras reconfortantes...

Al 2013 que se acaba y se lleva tantos meses de angustia, tantas lágrimas, tanta tristeza y nos deja tanto aprendizaje...

Al 2014 que ya llega y nos trae renovadas esperanzas y nuevos retos...

A Israel, que va caminando junto a mí...

A Octavio, por ser mi hijo...

GRACIAS



 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Un papá pintor y una mamá diseñadora

Este año 2013 que ya se termina, por fin entendí que todo ha tenido sentido, el camino que fui tomando en la vida, como el que haya querido ser bailarina y que después de dos semestres de carrera me impidieran continuar, que después de la tristeza de saberme incompetente para la danza, haya visto una exposición de carteles de Milton Glaser y que ahí haya descubierto el diseño, que mi mamá me apoyara incondicionalmente para que pudiera entrar a estudiar en la Escuela de Diseño. Entendí que valieron la pena las muchas noches de desvelo, de la época de hacer todo con recortes de papeles de colores y con tiralíneas, que después haya entrado a la facultad y que en la mesa de luz me haya encontrado a Israel y que hablando en chilango me haya enamorado.

Entendí el por qué de esos cinco años de carrera, con todas las materias, el dibujo, la geometría, la composición, la fotografía, la teoría del color... y el aprender a apreciar el arte, los artistas, las exposiciones, toda mi formación en las artes plásticas. Entendí que salí a trabajar y me especialicé por casi diez años haciendo diseño para el arte y la cultura... entendí por qué después, decidí salirme de la institución e irme trabajando por la libre...

Entonces tuvimos un hijo... 

Y entendí que todo eso tuvo que pasar para poder llegar hasta acá, al 2013. Todo tuvo un sentido ahora y es el de que sólo así, Octavio pudo escoger nacer en una casa con un papá pintor y una mamá diseñadora, para que juntos, con lo que saben hacer, le ayuden a entender el mundo. Y para que le ayuden al mundo a entenderlo a él y a los demás niños como él...

Contraportada de plegable informativo.
Diseño: yarimgomezgarcia / Ilustración: Israel Barrón
En colaboración con el Centro de Estudios Superiores en Educación


martes, 5 de noviembre de 2013

La luna ya se metió...

Le gustan las máscaras, los pantalones de cargo caquis, las tortugas de globo, Yoda y los gatos. Reconoce a Murakami, Yoshitomo Nara, David Shrigley. También a John Lee Anderson, Pedro Juan Gutiérrez y Juan Villoro, a quienes fusiona en un Pedro Juan Villollo. Es fan de Bernabé Báez. Anuncia emocionado cuando ve en la calle un coche gris, que en realidad son los modelos New Beetle y no siempre son grises. Le gusta jugar a la lotería. Se sabe todos los personajes de el Adivina quien. Juega a que vende tamales y a que sus papás son unas montañas a las que escalar con sus carritos. Le gusta mucho caminar en el bosque y abrazar a los árboles. Es mucho más feliz de lo que son sus estresados padres.

Hoy celebramos sus primeros cuatro años. Estamos aprendiendo, desde hace seis meses, a celebrarlo día a día, con cada pequeño logro, con cada mínimo avance y lo festejamos cantándole las mañanitas que tanto le gustan.

La luna ya se metió Octavio y hoy renazco contigo, como todos los días, que se me presenta la renovada oportunidad para aprender a disfrutarte, guiarte y amarte siempre, porque lo mereces por ser tú, mi muchacho bonito.

lunes, 4 de noviembre de 2013

El diagnóstico

Sé que en realidad no es más que ponerle un nombre o quizá una etiqueta, pero era muy importante para nosotros tenerlo y es muy significativo que, después de tantos meses de angustia, de aprendizaje para tratar de entender lo que sucede y de caminar juntos rumbo a la aceptación, hoy por fin, en víspera de nuestro cuarto cumpleaños como padres de Octavio, nos dieron el diagnóstico...


... y nos inundó un sentimiento de tranquilidad, de paz y entendimiento, ganas renovadas de estar aquí, al pie del cañón para él, para apoyarlo y acompañarlo con toda nuestra fuerza y amor.

viernes, 25 de octubre de 2013

Culpa

Si me hubiera conectado mejor con mi bebé intrauterino. Si no hubiera tenido tanto miedo a morirme el día que tuvo que nacer. Si la depresión post parto no hubiera inundado mi cuerpo y mente. Si no hubiera permitido que lo vacunaran. Si lo hubiera llevado a estimulación temprana. Si lo hubiera metido a la guardería desde pequeñito. Si hubiera evitado los antibióticos cuando enfermó. Si no se hubiera caído. Si hubiera sido más observadora. Si hubiera actuado antes. Si hubiera...

Y le di leche prolongadamente. Lo llevé cargado en rebozo emulando a las mamíferas de otras especies. Lo saqué de la cuna para compartir la cama familiar. Intenté la disciplina positiva, las flores de bach, los aceites esenciales...

Nada lo iba a evitar.

¿O si?...

jueves, 17 de octubre de 2013

Octavio en Bunko Papalote

Llegamos a Bunko cuando Octavio tenía año y medio al taller para bebés. Nievska con su infinita paciencia y dedicación fue siempre muy amorosa y comprensiva con él. Octavio no se comportaba como los demás bebés. Él parecía no poner atención, no se quedaba sentado a la hora del cuento y difícilmente lograba atender las indicaciones de las actividades lúdicas. Entonces no sabíamos qué sucedía y, aunque muchas veces me cuestioné si tenía caso que Octavio continuara asistiendo, las palabras de aliento de Nievska siempre nos hacían regresar al taller semanal. Avanzaba poco a poco y, a su modo, parecía disfrutar cada vez más. En casa, Octavio leía sus libros y repetía el ritual de la lectura del cuento y al terminar, movía sus manos, girándolas para decir “y colorín, colorado…”. Lo que significaba que sí estaba atento, sí había estado captando todo lo que sucedía dentro de su clase de Bunko. Sin duda, los libros y la lectura son algo importante en su vida.

A Octavio no le gustan mucho los cambios, así que con la partida de Nievska y la llegada de Alba al frente del taller, de nuevo se enfrentó a un caos, el caos de su mundo fragmentado. Ahora sabemos la razón: Octavio aprende y percibe el mundo de manera distinta a los demás niños.

Bunko nos ha significado un espacio de apertura, con la disposición para obtener la información, el conocimiento y para hacer los ajustes necesarios para incluír a Octavio y a otros niños neurodiversos que puedan llegar en el futuro, con un esmero e interés genuinos.

Alba fue quien nos abrió generosamente las puertas de Bunko ante el shock de nuestra realidad con Octavio y su condición. Norma, es ahora quien con mucho esmero está con él, atendiéndolo, guiándolo y encaminándolo para que pueda ser capaz de asimilar y disfrutar de la lectura y de la convivencia con los otros niños del taller.

Nosotros, los papás de Octavio, no tenemos más que un profundo agradecimiento a Bunko por permitirnos contar con este espacio, que le ha servido a Octavio como un lugar donde socializar, compartir, disfrutar. También como un pequeño segmento de la sociedad, que tiene reglas y estructura. Hemos conocido amigos y “hermanitos” para Octavio, niños maravillosos que crecerán con la sensibilidad que les da saberse parte de una comunidad diversa e inclusiva. Leer para transformar, dice el eslogan, y así será.

Gracias infinitas a Nievska, Citlalli, Alba, Norma y a todas las demás integrantes por su amor infinito a la lectura y a los niños… y por el que le han dado a Octavio.

Gracias Bunko Papalote y nuestras felicitaciones desde lo profundo del corazón.

Yarim, Israel y Octavio