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viernes, 2 de diciembre de 2011

Octavio sueña...

Octavio sueña que sigue tomando chichi... como los gatitos que tuvimos de niños, que aún cuando ya no eran cachorros, se acurrucaban, enroscados a dormir junto a un cojín calientito y donde empezaban a mover las patitas y el chipito como si estuvieran tomando leche de una chichi inexistente de su madre cojín mientras ronroneaban plácidamente...

Así mi niño, dormido, mueve su boquita como si estuviera tomando chichi... Me da tanta ternura mi gatito...

Yo también sueño y extraño amamantar a mi bebé, pero ahora sólo nos queda el recuerdo y un vínculo amoroso que espero que sea indestructible. Mi bebé creció, ahora es un niño grande, que exige otras cosas pero siempre, en su cabecita ronda la pregunta, cuando me ve desnuda al bañarlo, de qué pasó con la chichi y me la señala, y se responde solito moviendo cabeza y manos, que no, que se acabó, que se fue... que colorín, colorado...

Sueña bonito Octavio, dulces sueños de lechita para tí... con el amor de tu mamá...por siempre....

jueves, 17 de febrero de 2011

La lactancia prolongada

Hasta ahora no me he planteado hasta cuándo le dejaré de dar la teta a Octavio, pero creo que será mientras y hasta que él quiera. Mucha gente que nos quiere y nosotros amamos, constantemente comentan algo así como "y si te sale todavíaaa?" ó "ay mi niño pero qué le chupas que si ya no le sale nada, nomás los pellejos" cuando ve a Octavio pedirme la teta. No me gusta porque siento el comentario en plan burlón. Yo les contesto con un contundente "sí, todavía me sale" y ya a cambiar de tema. Aún así, yo estoy convencida de que quiero seguirle dando.

Generalmente la quiere para dormir, así que nos acurrucamos y después de algunos malabares y posiciones del Mama Sutra, toma su leche y duerme. Durante la noche busca un par de veces la chichi, lo que no me representa ningún problema, puesto que seguimos colechando, compartiendo la cama familiar, lo que facilita las cosas y nos ayuda a dormir bien.

Desde el principio no he sido de las madres que tienen mucha, muchisima leche, pero no me he desanimado, he sido necia para seguirle dando, la cantidad creo que ahora no importa, puesto que es ahora un alimento emocional, un acercamiento y un fortalecimeinto de nuestros lazos.

Estos días que el tema de la lactancia está en las redes sociales, ya sea porque en facebook se censuran fotos de madres amamantando porque les parecen obscenas, lo cierto es que en general, y lo he experimentado, cuando amamantas a un bebé mayor de un año, ya causa una serie de incomodidades en la gente.

Pienso que lactancia prolongada debe verse de lo más natural, si somos mamíferos... la obscenidad sólo está en la cabeza malpensada de la gente, nada mas..

miércoles, 20 de octubre de 2010

Coincidencias

En este blog pocas, poquísimas veces (más bien ninguna) vez he citado textualmente lo que otras mamás escriben, aunque con muchas siento empatía al leer sus experiencias. Esta vez transcribo un texto que me llegó a través de las redes sociales, escrito con el corazón y las entrañas de Silvina L. Monge y con el que coincido totalmente, porque al igual que a ella, no me gustan las posiciones radicales, sobre lo bueno y lo malo, respecto a la crianza de los hijos. Va. Gracias por escribir un texto así.

Soy mamífera, aunque antes yo no lo sabía
de Silvina L Monge, el El Martes, 19 de octubre de 2010 a las 9:14
 
"Yo no tomé teta. Y el vínculo con mi madre (y con mi padre) es fuerte y ha surcado kilómetros y kilómetros de distancia. Ha sobrevivido una pronta adolescencia y (¿porqué no?) una adolescencia tardía. Yo no tomé teta y no estoy gorda y soy muy inteligente, soy guapa y segura de mí misma (o eso dice mi terapeuta después de años de trabajo juntas). Yo no tomé teta y soy tan fuerte cómo un roble, he aprendido a a auto curarme el asma. Yo no tomé teta porque mi madre no tenía leche entonces le dio una mastitis. Le dieron una pastilla y a brote de lágrima se le retiró la leche, el dolor y “no pasó nada”, pero fue ella la que fue corriendo a comprar una sacaleches cuando me vio los pechos duros y enormes, rojos y tibios casi calientes al segundo día de nacida mi hija; dicho sea de paso ya abiberonada en La Paz (ni más ni menos) y sin mi permiso. Yo no tomé teta. Y me tiraron el chupete a mis tres años. Yo no tomé teta y me chupé el dedo un buen tiempo y hoy veo con sensación de asco cuando una profesora le dice a una maravillosa niña (fuerte, segura de sí misma, brillante, simpática y sociable) que se quite el dedo de la boca. ¿Y eso porqué pregunto yo? Mi abuelo decía que porque el dedo se me iba a hacer chiquito chiquitito.


Yo no tomé teta y me quitaron el chupete y me dijeron que se me caería el dedo si me lo chupaba. Y acá estoy.

Yo no tomé teta pero mi hija de más de 40 meses (sí, casi tres años y medio) sí toma teta. Yo no tomé teta y mi hijo de 14 meses toma teta, a veces incluso, los dos a la vez. Son tan grandes ya los dos (entre los dos hacen 25 kilos, casi la mitad de mi peso) que estamos pensando en comprar un sofá más grande y cómodo (obvio no pensamos en destetar).

He trabajado con los dos enganchados a la teta, por gusto, por placer, por divertimento, por risas y porque ¡qué coño! me daba la gana, me da la gana.


He trabajado e ingresado, en tres años, a la casa el mismo dinero que los tres años antes de que naciera mi hija. Y sin embargo por trabajar desde casa y priorizar en mi familia (porque oiga, mi familia, no son sólo mis hijos, también es mi marido, porque sin él no habría la lactancia y el vínculo FAMILIAR que hay) se dice que no trabajo; y entonces ahora que la niña mayor ha entrado al cole y que he visto lo rápido que pasa el tiempo el viernes pasado me he plantado y decidido que no, que este año nada de vacaciones fuera, que el coche seguirá siendo el mismo, aunque más viejo, un año más; que la ropa será de segunda mano y que los menús serán de mirar muy bien los precios en el mercado; pero que no, que al menos durante este último trimestre no trabajaré. Y ya no me siento menos mujer por eso, y tampoco me siento más mujer.


Porque yo no tomé teta y mi madre ha trabajado desde que yo tenía mes y medio y la veo tan mujer como mi abuela que nunca salió a trabajar fuera de casa. Mi padre sí tomó teta, mi abuela dice que a parte de teta tomó biberón (pero mi padre de eso no quiere saber nada) y es tan guapo, inteligente y sano como mi hermano menor que nunca tomó teta.


Yo me siento más mujer porque siento en mis ovarios el grito de la vida, me siento más mujer porque mi cuerpo aclama que lo soy, con kilos de más o de menos, con canas de más o de menos, con arrugas que no veo pero que seguro están ahí, con celulitis y con ganas de seguir estudiando y con ganas de ser mejor persona. Yo me siento más mujer porque hoy decido hacer de mi vida un puchero y antes decidía comprarme un maletín para mi portátil de vida ejecutiva. Yo me siento más mujer porque el día que nací escribieron en mi acta de nacimiento que era mujer aunque el médico le dijo a mi madre que sólo 5 centímetros me separaban de no ser hombre. Yo me siento mujer y más mujer. A parte, también, me siento, me sé y disfruto de ser mamífera, porque amamanto sí, y porque cobijo a mis crías en mi cuerpo, porque me refugio y me lo permito en el cuerpo de mi amante, porque juego a las cosquillas y a rodar a carcajadas como jauría divertida de leones, me siento y me sé mamífera porque huelo a mis hijos, porque los baño, porque los miro de arriba abajo, porque les acaricio y porque los amo. Soy mamífera, como también son mamíferas tantas maravillosas madres que conozco que no dan ni han dado teta.


Soy mujer y soy madre y me canso, y disfruto, y grito, y lloro, y me divierto y me vinculo con mis hijos, con mi familia."













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martes, 17 de agosto de 2010

Colecho con leche

Hace poco dos mamás me contaron cosas que me impresionaron.

Una, que para destetar a su hijita de un año, se untó chile en el pezón y lloraban las dos, pero logró por fin, que su niña dejara de querer tomar su leche. Otra, que se jactaba de que se deshizo de la necesidad de su hijo, que recién nacido lloraba desesperado queriendo abrazarse a ella y tenerla permanentemente cerca, en brazos, y lo dejó llorar 3 días en su cuna, hasta que el pobrecito se conformó y no lloró más.

Me impactó la crueldad, con la que creen esas mamás, que le hicieron un bien a sus hijos. Ambas lo creen porque les están marcando, según ellas, con esos métodos, un camino de independencia. Y ambas aman a sus hijos, de eso no hay duda.

Cada quien sus hijos, pero yo no puedo estar en más desacuerdo. Pobrecitos... pienso, si son tan pequeñitos, tan indefensos, si estuvieron 9 meses en su casita confortable, amorosa, calientita... por qué querer separarse de ellos así, haciendo todo por quitárselos de encima, una para que dejara de pegarsele a la chichi y la otra para que el bebecito la dejara dormir tranquila, separado, en una inmensa y fría cuna, sin el calor de mamá... Crueles, muy crueles...  

Repito, cada quien sabe. No soy nadie para juzgar. Seguramente cometeré muchos errores, en el afan de querer hacerle un bien a mi niño, nadie es perfecto, pero yo trataré de no ser cruel, de no hacer nada que lo lastime, que le deje ningún sentimiento de desolación y abandono.

Lactancia y colecho, dos conceptos que ahora entiendo con profundidad porque los vivo. Tengo más leche y me siento muy feliz de que mi chiquito la quiera (la fórmula ya no le gusta). Octavio toma la lechita de su mamá toda la noche porque además se duerme junto a él. Lactancia y colecho, profundizando lazos... 

Israel, que no estaba muy convencido del colecho, me dijo hace poco que yo le creé la adicción de querer dormirnos los 3 juntos. Me dijo, antes de irse, que extrañaría nuestra cama de 3 y despertarse con las manitas calientitas de Octavio en su espalda, listas para escalarlo a él, su montaña sagrada...

La cunita de Octavio la usamos poco, tiene juguetitos y está bonita, confortable y a Octavio le gusta pararse agarrando los barrotes, le da mucha risa, empezar a ver el mundo desde otra perspectiva...

... pero para dormir en la noche no, ya no la usamos...

Ni modo, nos volvimos adictos al colecho con leche :) ...

...y a amanecer entre sonrisas...

jueves, 29 de julio de 2010

Soy terca ♥





Cuál es el reto que más trabajo me ha costado sobrepasar para lactar

Creer en mi misma, romper con la idea de que no tengo suficiente leche para nutrirlo...


Qué es lo que más me gusta de amamantar

Me gusta saber que estamos más cercanos, ahora que dormimos juntos y que le doy toda la noche la teta, dormimos mejor, abrazados, calientitos. Es tiempo compartido único e irrepetible. Crecen tan rápido. Un día mi hijo volará de su nido y me reconfortará saber que le dí parte de mi ser...

A qué edad pienso destetarlo

Me he ido poniendo metas. Un mes, tres meses, seis meses... ahora quiero llegar al año, pero en realidad no tengo prisa... así que sea cuando él quiera... Soy terca, quiero seguirle dando, hago oídos sordos (literal) para no dejar que me molesten los comentarios y malas miradas de los demás...

Cuál es mi experiencia con los médicos (pediatras , ginecólogos, dentistas, etc.) respecto a la lactancia
 
Tenía once o doce años, cuando tuve que visitar por primera vez al ginecólogo. Una capa de “bolitas” se me había formado en mis glándulas mamarias en pleno crecimiento. La receta fue un tratamiento que inhibiría esa formación de quistes y la recomendación de que, en cuanto pudiera, tuviera un hijo y que lo amamantara, ya que amamantar me protegería de quistes malignos en los senos. Desde entonces supe que amamantar me traería beneficios.
 
Muchos, muchos años tuvieron que pasar para que me embarazara. Mi ginecóloga me dijo desde la primera consulta prenatal de que tenía que amamantar, me enumeró los muchos beneficios de hacerlo y me dio algunos ejercicios y el momento del embarazo en que tendría que hacerlos para preparar el pezón.
 
Pero cuando nació Octavio, su pediatra nos dijo que le diéramos la fórmula, que ella misma nos obsequió, porque el bebé lloraba mucho de hambre. Yo le creí. Pero me he puesto muy terca y nunca dejé de ofrecerle la teta, hasta que la agarró bien y que empecé a tener más leche. Nunca he tenido mucha, pero aún así, quiero prolongarle el tiempo de lactancia, aunque la pediatra diga que despúes de un año de vida ya no les trae más beneficio. Yo ya no le creo...

Soy terca ♥...

jueves, 22 de julio de 2010

Nuestro nido se une a la Fiesta Bloguera de Lactancia!

A propósito de la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (del 1° al 7 de agosto), Familia Libre invita a las mamás blogueras a participar en “La Fiesta Bloguera de Lactancia”. Yo, desde aquí, lo hago extensivo...

Nosotros tenemos mucho que decir y sentir al respecto. Ya he escrito en este blog algunas reflexiones, y para iniciar nuestra participación, transcribo un fragmento de una entrada anterior, donde escribí algunas cosas sobre la crianza de Octavio y con especial sentimiento, el relacionado a nuestra experiencia con la lactancia.

"..., el tema de la lactancia es uno de los que más me puede hacer sentir algo de frustración. Hasta lo sueño, como anoche, que soñé que estaba en la consulta de Octavio y que una enfermera me estaba enseñando a amamantarlo. Yo le decía que no tenía leche, entonces ella me inyectaba algo y de pronto me empezaba a brotar la leche a chorros, como una fuente. Que él hasta se atragantaba de tanta leche que me salía. Me daba mucha alegría, porque pensaba que aunque ya Octavio tiene 7 meses, todavía era buen momento para darle de mi leche.


Tengo muy claro que nadie, creo yo, me ha dicho cosas en mal plan. Pero he escuchado cosas dolorosas de gente muy cercana y querida, dígase suegra y mamá, como por ejemplo, cuando al principio, me decían "no lo llenas", "no te sale", "se queda con hambre", y como además, para colmo, el bebé lloraba mucho y bajó de peso considerablemente en su primera semana de vida, cuando me di cuenta, ellas ya habían comprado la fórmula y se la empezamos a dar. La misma pediatra nos lo recomendó. Pero, yo totalmente inexperta, supuse que lo que decían ellas, con su experiencia, era lo mejor... así que hice caso y no pude establecer la lactancia materna exclusiva, como yo hubiera querido...


Quise con todas mis ganas tener mucha leche, me instruí con una asesora de la Liga de la Leche, dejé el reloj de lado y traté de aplicar el concepto de libre demanda. Nunca he producido mucha leche, pero aún así yo me puse necia y le he seguido dando, hasta hoy, la chichi a Octavio. A lo mejor no ha sido su alimento exclusivo, a lo mejor ahora ya nada más la tome como un vínculo estrecho entre nosotros como mamá e hijo, tal ves ahora sean traguitos de agua para conciliar el sueño… pero yo siento bonito, y a él le da mucha alegría y emoción ver la chichi… es su alimento emocional… Yo, mientras él quiera se la seguiré dando, es la única opinión, la de él, la que me importa…"



Aún tengo mucho que decir... escribir... sentir... y festejar... viva la lactancia materna!

jueves, 15 de julio de 2010

Bienvenidas / Despedidas

Ayer fue un día especial, de bienvenidas y de despedidas...

Fuimos a visitar a la primita de Octavio que tiene 3 semanas de nacida. Octavio, que ya es un bebé grande, enorme, junto a Sofía, le llevó su bambineto, su "burbuja" (una camita portátil muy bonita y práctica que se pliega y que mantiene al bebé adentro protegido de los moscos porque tiene tela mosquitera) y unas prendas de ropa chiquitita y que si la uso sería, acaso, una sola vez.

A élla se le ve todo enorme. A Octavio ya esas cosas le vienen chicas. El bambineto lo usó mucho de recién nacido. Siempre le fue muy confortable para dormir y cuando salimos de viaje, era su espacio familiar donde encontrar refugio y sueño. "La burbuja" fue un regalo que mi hermano le compró a Octavio cuando aún no nacía. Creo que ni siquiera se me notaba la panza cuando llegó, todo emocionado con el regalo, heredado, a su vez, de los hijitos de uno de sus amigos. Insisto en que las cosas de los bebés pueden usarse y reusarse con varios niños, porque las dejan en perfecto estado porque crecen muy aprisa. Así que es el turno de que la querida "burbuja" esté resguardando y protegiendo el sueño de Sofía.

Mi prima tiene poca leche y en la desesperación de la bebé por el hambre, le empezaron a dar fórmula en biberón (conozco esa historia). Pero ahora yo, que ya no soy tan primeriza, le hablé de la importancia de la lactancia materna, de que no se desespere, de que haga oídos sordos, de que se la pegue al pecho todo el tiempo que pueda, que así ella empezará a prenderse de él. Y claro, tendría que tratar de quitarle el biberón. Es más, le enseñé cómo acomodarsela y me la pegué al pecho y la bebé sí se prende del pezón, sí mama.

Qué sensación, chistosa, rara y agradable, la de darle de mi leche a otro bebé que no fuera Octavio. Me sentí util y feliz. Ha aumentado mi producción de leche en estos días. Creo que ha ayudado mucho la ingesta de más líquidos, la metoclopramida que me recomendó la pediatra y a que me pego mucho a Octavio por cualquier motivo, ya sea sueño o consuelo. Pero lo que creo que ha ayudado más, es que durante los días de la gripe y tos de Octavio, nos dormimos juntitos muchos días, y él se me pega toda la noche a la chichi. Ahora que ya no está enfermo ya no quiero separame de él y lo seguimos dejando dormir en nuestra cama. :) Espero que papá siga de acuerdo en compartir su cama y su mujer con otro ;) Yo ahora encuentro que el colecho fomenta la lactancia materna.

Es un mundo de diferencia, los casi 8 meses que hay entre Octavio y Sofïa. Es una maravilla el desarrollo diario en el primer año de vida de un bebé. Son impresionantes los logros y avances que tienen en tan poco tiempo. Ni parece que un día Octavio fue así de pequeñito que Sofía.

Así que nos despedimos de las cosas de bebé chiquito dándole la bienvenida a Sofía brindándole un poco de lechita mía. Y le damos la bienvenida también, por fin, a un dientecito que se hace el remolón, pero que se asoma bonito en las encías de Octavio. Adiós a la sonrisa desdentada, bienvenida la sonrisa con dientitito. Hermosisimas y únicas ambas, como hermosos y únicos, son nuestros Sofía y Octavio.

lunes, 22 de febrero de 2010

La leche y sus metáforas

"… Comenzar a vivir, crecer, es un proceso doloroso: nuestra vida se inicia como un desprendimiento y culmina en un desarraigo. En el mundo prenatal deseo y satisfacción son uno y lo mismo; el nacimiento significa su disyunción y en esto consiste el castigo de haber nacido. En ese castigo comienza también la conciencia de ser: sentimos nuestro yo como sensación de cercenamiento de lo otro. Pero hay una substancia prodigiosa que hace cesar la discordia entre deseo y satisfacción: la leche maternal. En ella el placer y la necesidad se conjugan. La lactancia atenúa la distinción entre sujeto y objeto. La unidad se restablece y por un instante el uno es el otro. En una imagen doblemente admirable, por su exactitud visual y por su penetración espiritual, Hölderlin dice que el niño pende del pecho de su madre como el fruto del ramo. Así es: el niño vuelve a ser de nuevo parte del cuerpo del que fue arrancado. La substancia que cicatriza la herida es la leche, la savia maternal.
La lectura es una metáfora doble. En uno de sus extremos, reproduce la situación infantil original: la escritura es la leche mágica con la que pretendemos disipar la separación entre el sujeto y el objeto. En el otro extremo, despliega ante nosotros una antigua y compleja analogía. Desde el principio del principio el hombre vio en el cielo estrellado un cuerpo vivo regado por ríos de leche luminosa e ígnea; a esta visión, que hace del cosmos un inmenso cuerpo femenino, se alía estrechamente otra: las estrellas y las constelaciones se asocian y combinan en el espacio celeste y así trazan figuras, signos y formas. La leche primordial se transforma en vocabulario, el cielo estrellado es un lenguaje. La leche estelar es destino y las figuras que dibujan los astros son las de nuestra historia. La leche es vida y conocimiento. Vieja como la astrología, esta metáfora ha marcado nuestra civilización: signum, es señal celeste, constelación; también es sino: destino. Los signos son sinos y las frases que escriben las estrellas son la historia de los hombres: los signos estelares son la leche que mamamos de niños y esa leche contiene todo lo que somos y seremos. "
Fragmento del libro Sor Juana Inés de las Cruz o las Trampas de la Fe
Octavio Paz


jueves, 4 de febrero de 2010

Vuelta a lo natural

Una de las cosas de las que más he estado convencida desde mi embarazo, es que quería regresar a las cosas de antes, regresar a la crianza natural, es decir amamantar, usar pañales de tela y cargar a mi bebé con rebozo.

Me preocupó mucho cuando al principio me costó mucho trabajo producir leche porque, además Octavio no podía agarrar bien el pezón y empezar a succionar. Pero lo logramos! Y, aunque al principio Octavio no aumentó el peso que debía de aumentar y le tuve que complementar, por prescripción de la pediatra, la lactancia con fórmula, yo le sigo dando lo más que puedo de leche materna, lo cual me hace muy feliz y creo que a Octavio también, aparte de las bondades y beneficios de que, como se dice popularmente, "tome chichi". Aunque no es lactancia materna exclusiva, quiero prolongarla lo más posible.


Siempre me atrajo mucho ver a las mujeres del campo, o a las que venden en los cruceros cargando a sus bebés en sus rebozos. Me ha tocado, cuando voy manejando y me toca el alto, observar a las niñas cargando a sus hermanitos y acomodarselos en el rebozo con gran maestría.

Ellas son herederas de la tradición indígena de cargar a los bebés pegaditos a su cuerpo, llevarlos con ellas en sus actividades diarias, con las manos libres y con los niños cómodos y tranquilos. Ahora me he documentado mucho sobre el porteo de los bebés y sobre los cargadores de tela. Cuando nació Octavio me compré un cargador de anillas y un fular, y me encanta usarlos. Ahora quiero adquirir un mei tai. Siempre llamamos mucho la atención cuando me llevo a Octavio cargado así, ya que por lo menos en Xalapa, es mucho más común ver a las mamás con sus bebés en la carriola o en cangurera que en rebozo o cargadores de tela.

Le pregunté a Orlik sobre su opinión, como biólogo, sobre el impacto en el ambiente, de usar pañales de tela o pañales desechables. Sin duda, los de tela son menos dañinos porque son reutilizables al contrario de lo contaminantes que son los materiales plásticos de los pañales desechables. Investigando, encontré muchas páginas que venden pañales de tela modernos y adquirí algunos para tener de modelo, ya que también compré un manual para mandarlos a hacer con la costurera. Son caros pero creo que es una buena inversión. Pero mi mamá y mis tías me regalaron de los pañalitos de franela, del tipo de los que ellas usaron con nosotros, así que sólo estoy esperando que regrese el buen tiempo para poder usarlos, ya que con tanta lluvia no se secarían. Tengo la firme convicción de que puedo poner mi granito de arena con el ambiente al utilizar la menor cantidad posible de pañales desechables utilizando con Octavio los pañales de tela, a la vieja usanza.

En fin, hay muchas cosas que quiero seguir haciendo y aprendiendo sobre la crianza con apego y la vuelta a lo natural. Estas son algunos de los sitios que he ido encontrando sobre estos temas:

Criando Creando
Mimos y Teta
Red Canguro
Rebozitos
Xilpayatl
Agugu-Tata
Centro La Milpa