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lunes, 5 de septiembre de 2011

El blog de Bunko Papalote

Ayudando a promocionar su blog y su facebook, dicen los de Bunko Papalote: 

Comparte en tu muro este enlace invitando a tus conocidos a que sigan nuestro blog. En el encontrarán información interesante acerca de libros para niños, nuestros proyectos, consejos y recomendaciones de libros.
¡Gracias!

Bunko Papalote A.C. - Leer para transformar - Talleres de lectura
bunkopapalote.blogspot.com

Y quí está Octavio, que aún le cuesta trabajo concentrarse en las actividades de sus sesiones de Bunko, pero estoy segura de que, a su modo, disfruta mucho de ir. Algún día habrá menos gritos y aún más disfrute. Paciencia y comprensión.

domingo, 31 de julio de 2011

Libros de Bunko: Besos de animales













¿Te gustan los besos rasposos de gato?
¿Los besos pegajosos de los perros?
¿Los besos peluditos de los osos?
¿Los besos aterciopelados de las vacas?
¿Los besos rasposos de los peces?
¿Los besos chillones de los cochinos?

¿Qué tipo de besos te gustan más?


lunes, 11 de julio de 2011

El jardín del gigante

"Una mañana, el Gigante estaba en la cama todavía cuando oyó que una música muy hermosa llegaba desde afuera. Sonaba tan dulce en sus oídos, que pensó que tenía que ser el rey de los elfos que pasaba por allí. En realidad, era sólo un jilguerito que estaba cantando frente a su ventana, pero hacía tanto tiempo que el Gigante no escuchaba cantar ni un pájaro en su jardín, que le pareció escuchar la música más bella del mundo..."

El gigante egoísta
Óscar Wilde





Casi todos los viernes visitamos al abuelo Dante.

Dante es mi papá y es sobreviviente de un infarto al corazón y de enfermedad vascular cerebral, por lo que desde hace casi 7 años no se mueve independientemente, sólo utiliza el lado derecho de su cuerpo. Dante estuvo muy muy grave. Pensamos que no sobreviviría y que si lo lograba sería en muy malas condiciones. Por fortuna, está muy bien. Su capacidad cerebral y mental es muy buena, aunque tiene episodios de desconexión, a veces con cosas del pasado, o a veces piensa que sigue activo y que se tiene que arreglar para irse a trabajar.

Cuando Dante enfermó aún no se quería jubilar de su trabajo en la universidad. Dedicó todos sus años con pasión a las bibliotecas, de las que fue director. Trabajaba, creo yo, en exceso. Como sea, siempre pensó que cuando se jubilara podría leerse todos los libros de su biblioteca personal (El jardín del gigante), escribir un blog con sus reflexiones sobre libros y bibliotecas e ir a recoger a sus nietas a la escuela. Pero se enfermó y me apena mucho, muchísimo que no haya podido hacer nada de lo que planeaba.

Dante disfruta mucho de nuestras visitas. Le gusta mucho que yo sea mamá y que Octavio sea tan ocurrente y simpático. Octavio parece entender que el abuelo tiene esa condición y lo asume con toda naturalidad. Lo ve y le gusta pedirle del bocado que esté comiendo. No le da besos pero le da tope, como una cabrita amorosa. Además, Octavio, con su continuo gusto por empujar, intenta por todos los medios de hacer que la silla de ruedas del abuelo avance. Con gusto lo sacaría a pasear a la calle.

Octavio tiene un abuelo materno muy interesante, inteligente y amoroso. Dante dice que quiere que Octavio ya sea más grande para platicar con él sobre la filosofía de la vida. Tienen mucho que decirse. Esperemos que haya mucho tiempo para que se sigan disfrutando y amando. Que el sueño de Dante se cumpla, quizá un día, pueda leer todos los libros de su biblioteca personal acompañado de su querido nieto... que el gigante le comparta de su jardín a su pequeño niño favorito.

domingo, 12 de junio de 2011

Literatura infantil de calidad

Me gustan los intercambios o trueques, así que aproveché para hacer rotar entre otras personas algunos libros que ya leímos o que no son de mucho interés para conservarlos con nosotros por lo que en una librería de compra venta de libros nuevos y usados, La Rueca de Gandhi, llevé una mochila llena de libros para intercambiar por libros para Octavio.

Siempre me han gustado los libros para niños y sobre todo sus ilustraciones, así que ahora que entramos a Bunko, quiero ampliar la colección de libros para él, para que la dinámica de lectura de sus sesiones de Bunko las podamos estar repitiendo en casa, hasta que leer se le convierta un placentero hábito.

Éstas son algunas de las características que deben tener la literatura infantil de calidad, según reflexiona Gialuanna Ayora, una de las coordinadoras del proyecto Bunko Papalote:


1. Los libros de calidad, utilizan un lenguaje artístico, rico en palabras, creativo, melodioso, sonoro, rítmico, sensible, poético.


2. Los libros de calidad artística son íntegros, es decir, tienen una estructura y lógica interna completa, independiente y con personajes propios y originales.


3. Los libros de calidad, siempre tienen un contenido literario que invita a la reflexión. (ojo, no moralejas ni mensajes moralizantes)


4. Los libros de calidad artística, presentan perspectivas de vida diferentes, son propositivos y críticos de la realidad. Tocan temas universales a los seres humanos, y por lo general, el autor está presente y manifiesta su postura social y ética.


5. En los libros de calidad literaria, los valores éticos y morales que están en juego no son unidireccionales ni polarizados: los buenos a veces pueden ser malos y los malos tienen opción de ser buenos; se admiten los errores o la sencillez de la persona.


6. Los libros de calidad, permiten al lector explorarse a sí mismo y al mundo que le rodea. Presuponen un lector activo, reflexivo y crítico.


Proporcionan experiencias de vida que conmueven genuinamente los sentimientos de los lectores. Son libros en donde se aprende de la vida a través de la experiencia de la lectura.


7. Los libros de calidad artística tienen como primer objetivo deleitar, generar placer y gozo en el lector. Contienen una propuesta gráfica atractiva, novedosa, interesante, diferente, creativa, original, y a la ilustración es parte del contenido literario y no un accesorio adicional.


La mejor manera de empezar a elegir qué leer con los niños es explorando la gran diversidad de propuestas literarias para niños que hay en el mercado y descubriendo aquellos libros que cumplen, en su mayor parte, con las sugerencias anteriores.

Así que bajo estas premisas trataré de ir adquiriendo (vía trueque o comprados) más libros para Octavio, que cada día parece que logran captar más su atención ya no sólo como devorador (literalmente) de libros ;) 

lunes, 29 de marzo de 2010

...abramos todas las jaulas pa' que vuelen como pájaros...

Fragil como un volantin
en los techos de barrancas
jugaba el niño Luchin
con sus manitos moradas
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
el caballo lo miraba.

En el agua de sus ojos
se bañaba el verde claro
gateaba a su corta edad
con el potito embarrado
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
el caballo lo miraba.

El caballo era otro juego
en aquel pequeño espacio
y al animal parecia
le gustaba ese trabajo
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
y con Luchito mojado.

Si hay niños como Luchin
que comen tierra y gusanos
abramos todas las jaulas
pa' que vuelen como pájaros
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
y tambien con el caballo

sábado, 20 de marzo de 2010

Muchas primaveras... antes de conocerte

El fin de semana pasado nos sentamos a ver fotos, de las impresas, de las de antes de las cámaras digitales. Me encanta verlas porque es una ventana al pasado, es revivir recuerdos, es evocar lugares, es sentir de nuevo...

Dice Sergio Pitol en El arte de la Fuga "...Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios..."

Lo comparto... de eso estamos hechos...

A propósito, este es el álbum de nuestras vidas, es nuestro pasado que es el tuyo... muchas primaveras antes de conocerte, mi querido Octavio...

lunes, 22 de febrero de 2010

La leche y sus metáforas

"… Comenzar a vivir, crecer, es un proceso doloroso: nuestra vida se inicia como un desprendimiento y culmina en un desarraigo. En el mundo prenatal deseo y satisfacción son uno y lo mismo; el nacimiento significa su disyunción y en esto consiste el castigo de haber nacido. En ese castigo comienza también la conciencia de ser: sentimos nuestro yo como sensación de cercenamiento de lo otro. Pero hay una substancia prodigiosa que hace cesar la discordia entre deseo y satisfacción: la leche maternal. En ella el placer y la necesidad se conjugan. La lactancia atenúa la distinción entre sujeto y objeto. La unidad se restablece y por un instante el uno es el otro. En una imagen doblemente admirable, por su exactitud visual y por su penetración espiritual, Hölderlin dice que el niño pende del pecho de su madre como el fruto del ramo. Así es: el niño vuelve a ser de nuevo parte del cuerpo del que fue arrancado. La substancia que cicatriza la herida es la leche, la savia maternal.
La lectura es una metáfora doble. En uno de sus extremos, reproduce la situación infantil original: la escritura es la leche mágica con la que pretendemos disipar la separación entre el sujeto y el objeto. En el otro extremo, despliega ante nosotros una antigua y compleja analogía. Desde el principio del principio el hombre vio en el cielo estrellado un cuerpo vivo regado por ríos de leche luminosa e ígnea; a esta visión, que hace del cosmos un inmenso cuerpo femenino, se alía estrechamente otra: las estrellas y las constelaciones se asocian y combinan en el espacio celeste y así trazan figuras, signos y formas. La leche primordial se transforma en vocabulario, el cielo estrellado es un lenguaje. La leche estelar es destino y las figuras que dibujan los astros son las de nuestra historia. La leche es vida y conocimiento. Vieja como la astrología, esta metáfora ha marcado nuestra civilización: signum, es señal celeste, constelación; también es sino: destino. Los signos son sinos y las frases que escriben las estrellas son la historia de los hombres: los signos estelares son la leche que mamamos de niños y esa leche contiene todo lo que somos y seremos. "
Fragmento del libro Sor Juana Inés de las Cruz o las Trampas de la Fe
Octavio Paz


lunes, 28 de diciembre de 2009

El Comienzo

“¿De dónde he venido?
¿De dónde me tomaste?”
Esto preguntó el bebé a la madre.
Ella respondió, un poco llorando, un poco riendo,
y apretando a su hijo contra el pecho:“Estabas escondido en mi corazón como un deseo, mi cielo.
Estabas en mis juegos infantiles de muñecas;
y luego con arcilla modelé la imagen de mi dios cada mañana,
te hice y te deshice en ese momento.
Estabas en el vientre de nuestra divinidad hogareña,
y al adorarla te adoraba a ti.
En mis esperanzas y amores,
en mi vida, y en la vida de mi madre has vivido tu.
En el cuenco espiritual de nuestro hogar fuiste cuidado por siglos.
Y cuando en mi juventud mi corazón abrió sus pétalos,
lo rondabas como una fragancia.
Tu ternura floreció en mi juvenil escencia,
como un resplandor en el cielo, como un amanecer.
El primogénito querido del cielo, mellizo de la luz de la mañana.
Has flotado por la corriente de la vida del mundo
y finalmente te quedaste en mi corazón.
Contemplo tu rostro y el misterio me invade;
tú que a todos pertences ahora eres mio.
Y por miedo a perderte te abrazo contra mi pecho.
¿Qué magia ha atrapado el tesoro del mundo en estas manos mias?


Rabindranath Tagore




Primerizos






domingo, 16 de agosto de 2009

Cachorro de hombre




-Alguien sube por la colina -observó mamá Loba enderezando una oreja. Prepárate.
Crujieron levemente las hierbas en la espesura; papá Lobo se agachó, pronto a dar el salto, con los cuartos traseros junto a la tierra. De haber estado allí en acecho, hubieran podido ver ustedes la cosa más maravillosa del mundo: en el preciso momento de estar saltando, se detuvo el lobo. Brincó antes de haber visto contra qué se lanzaba, y, repentinamente, trató de detenerse. El resultado fue que salió disparado hacia arriba, verticalmente, hasta un metro o metro y medio de altura, y luego cayó de nuevo en el mismo lugar...
-¡Un hombre! -exclamó disgustado. Un cachorro humano. ¡Mira!
Frente a él, apoyado en una rama baja, se erguía, enteramente desnudo, un niño moreno que apenas sabía andar: una cosa, la más simpática y pequeña, la más fina y gordinflona que jamás se había presentado de noche ante la caverna de un lobo. Miró a éste cara a cara y se rió.
-¿Es eso un cachorro de hombre? -dijo mamá Loba-. Nunca vi ninguno. Tráelo.
Un lobo, si es preciso, puede llevar un huevo en el hocico sin romperlo, pues está acostumbrado a mover de un lado al otro a sus propios pequeñuelos; de esta manera, aunque se juntaron las quijadas de papá Lobo sobre la espalda del niño, ni un solo diente le arañó la piel, la que apareció intacta al colocarlo aquel entre los lobatos.

-¡Qué pequeño! ¡Qué desnudo! Y... ¡qué atrevido! -dijo dulcemente mamá Loba. El niño se abría paso entre los cachorros para arrimarse al calor de la piel-. ¡Vaya! Ahora come con los demás. De manera que éste es un cachorro de hombre, ¿eh? ¡A ver si hubo nunca un lobo que pudiera jactarse de contar con uno que estuviera entre sus hijos!...


De El libro de la Selva
Rudyard Kipling

Hace unas semanas nos dieron, en pago por los servicios de semental del Chipo a un cachorrito. Un hermoso y simpatiquísmo bebé pug de dos meses. Fuimos a recogerlo, ya era el último perrito macho que quedaba y nos lo llevamos, pues ese era el trato. Le fuimos a comprar comida y planeamos llegar a bañarlo y en buscar una camita confortable para que se durmiera. Yo me lo llevaría a mi casa, con el afán de convencer al maestro Barrón de que se nos quedase para que fuera el compañerito de crianza de nuestro propio cachorro. Así que después de que llegué a la casa de mi mamá con él y después de presentarlo con el Chipo y Camilo, nos dispusimos a prepararle el baño. Yo lo tenía en las piernas y junto a su papá y hermano mayor, estábamos sentados los 4, mejor dicho los 5, en el sillón de la sala, cuando sonó el teléfono...
Era el "ex dueño", que lo quería de regreso. Dijo que hubo un error, que ya lo tenía comprometido, que nos lo cambiaba por otro, pero que se lo devolviéramos... Después de un intercambio comercial devolvimos al perrito, pero me dejó muy triste porque de volada yo ya me había encariñado con él, y aunque en realidad, hubiera sido muy dificil convencer a Israel de quedárnoslo, porque no tenemos espacio en casa y por todos los gastos que implican tener una mascota, al final, de todos modos lo hubiéramos tenido que vender y talvés, esa despedida hubiera sido aún más dolorosa...
Me fui de la casa de mi mamá con el corazón partido, aguantándome las ganas de chillar. Chillé hasta que ví a Israel y le conté lo que pasó. Es que es imposible no enamorarse de estos cachorros de lobo, modificados y domesticados, que son compañeros incondicionales de nuestras vidas. Cada vez que veo al Chipo me derrite su cara y su mirada inteligente. Y cuando lo invito a acostarse en mi cama, parece saber que algo está pasando en mi interior, porque es delicado y cuida no aplastarme mi panza. Leí por ahí que los perros saben, intuyen cuando las mujeres tienen a sus propias crias en la panza. No sé si sea cierto, pero de que existe una gran relación entre nosotros y ellos es real.
Me acuerdo mucho de cómo se sentía la panza de la Pupet, cuando estaba embarazada. Se veía cómo se movían todos sus perritos desde adentro, empujándose, tratando de ganar su espacio vital en su panza estirada, negra y brillosa. Yo ahora ya siento toda la actividad de nuestro bebé moviéndose y respondiendo a los estímulos del exterior. Ayer por la mañana dió un tremendo empujón, que se vió cómo mi panza brincó bien alto. Nos quedamos sorprendidos.
Es una maravilla esta... la de ser la primera casa de un cachorro de hombre...