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domingo, 6 de febrero de 2011

El reparador de sueños

Siempre,
llega el enanito
con sus herramientas
de aflojar los odios
y apretar amores

Silvio Rodríguez



Octavio cumplió ayer 15 meses... y claro, siempre me entran las dudas y los temores. Lo que ronda actualmente por mi cabeza es cuándo irá a caminar solito. Siempre veo y -mal hecho- comparo a los demás bebés de su edad o más pequeños que ya caminan y corren muy seguros solos, sin agarrar la mano de su mamá o papá, dándoles seguridad. Y, aunque a veces sienta que Octavio va más lento que los demás, la verdad no tengo prisa para que ya lo haga, porque sé que cada niño es diferente y tiene su propio ritmo, ya sea para caminar, hablar, dejar el pañal, etc.

Por lo pronto, le encanta caminar empujando sillas, bancos, mesitas, cajas y todo lo que le sirva de apoyo para desplazarse por los espacios de nuestra casa y las de los abuelos. Un buen día se bajó de la andadera, gateó, se topó con un banquito amarillo, observó que lo podía empujar y que al empujarlo podía avanzar con él. De ahí lo fue perfeccionando, hasta empujarlo, dirigirlo, orientarse, regresarse, etc. A Octavio le gustan los retos. Antes iba su mamá detrás de él, cuidando que no se cayera para atrás y se golpeara la cabeza, sosteniéndole suavemente el banco. Él se enojaba y me quitaba la mano, como diciéndome "quita tu mano, mamá, yo puedo solo". Ahora lo hace solo y yo lo cuido de lejos.

Un día se encontró otro banquito igual y empezó a empujar los dos juntos, así que le va añadiendo grados de dificultad a su medio de locomoción. Cuando se dió cuenta de que había más cosas para empujar, le díó por empujar su silla alta, la periquera donde come, que es de madera y pesa. Por suerte el vecino del piso de abajo no está por las mañanas, si no, con justa razón nos reclamaría por el ruido del arrastre de la silla en su techo. En los parques, cuando ve a los niños en las carriolas o cochechitos, se les acerca para empujarlos.

Hoy empujó una silla del comedor de la casa de la abuela, de madera rústica y muy pesada, y no se dió por vencido, aunque yo le ayudé, pero es obstinado... insisto, le gustan los retos...

A Octavio le gusta subir y bajar escaleras, claro, por seguridad, agarrado de la mano de mamá, papá o sus abuelos. Siento lejano aún el momento en el que lo pueda hacer solo. En nuestra casa tenemos que poner una reja en el barandal de la escalera porque es muy insegura. Yo me he caído ya un par de veces ahí. Así que el abuelo paterno, que trabaja la madera, nos prometió hacer un par de rejitas, una para la escalera y otra para la cocina. Estamos tratando de hacer que los espacios sean más seguros, para nuestro pequeño que cada vez quiere llegar más lejos.

A sus quince meses y agarradito de nuestras manos, Octavio camina y crece...
...siempre va esta personita feliz trocando lo sucio en oro....
Octavio nuestro amado reparador de sueños...

sábado, 10 de julio de 2010

¿Y quién es ese señor?

Esta mañana estamos contentos porque Octavio ya está saliendo de la enfermedad... y por eso, hemos estado escuchando las hermosas canciones que acompañaron mi primera infancia, las poesías musicales de nuestro veracruzano Cri Cri, el Grillo Cantor...

Gracias a las primas Nadia y Oriana y sus papás que nos regalaron un disco con todas sus canciones.

Nuestras favoritas: Ojitos de cascabel, El Venadito, Cocuyito Playero, El vals del Rey, Jorobita, La Guacamaya, Mi Burrita, Marina. No se si a Octavio le lleguen a gustar tanto como a mí, pero es una herencia generacional de música infantil de calidad, la de Cri Cri, que ha acompañado a los niños desde los años 50 del siglo pasado. Todo un deleite que ahora comparto con él...

sábado, 12 de junio de 2010

Nubes negras

Ya se va para los cielos
Ese querido angelito,
A rogar por sus abuelos,
Por sus padres y hermanitos.
Cuando se muere la carne
El alma busca su sitio,
Adentro de una amapola
O dentro de un pajarito.
La tierra lo está esperando
Con su corazón abierto,
Por eso es que el angelito
Parece que está despierto.
Cuando se muere la carne
El alma busca su centro,
En el brillo de una rosa
O de un pececito nuevo.
En su cunita de tierra

Lo arrullará una campana,
mientras la lluvia le limpia
Su carita en la mañana.
Cuando se muere la carne
El alma busca su diana,
En el misterio del mundo
Que le ha abierto
Su ventana.
Las mariposas alegres
De ver el bello angelito,
Alrededor de su cuna
Le caminan despacito.
Cuando se muere la carne
El alma va derechito
A saludar a la luna
Y de paso al lucerito.
Adónde se fué su gracia
Adónde fué su dulzura,
Por qué se cae su cuerpo
Como una fruta madura.
Cuando se muere la carne
El alma busca en la altura
La explicación de su vida
Cortada con tal premura,
La explicación de su muerte
Prisionera en una tumba.
Cuando se muere en carne
El alma se queda oscura.

Hace poco, con los sentimientos a flor de piel, volví a escuchar esta canción que de niña oía en un disco de Violeta Parra que ponía mi mamá. A mí me gustaba, porque la relacionaba con mi primito ahogado, a quien a veces visitábamos en el cementerio. La escultura de angelito de su tumba también me gustaba. Como niña, tomaba la muerte con mucha naturalidad y como algo abstracto. Con el milagro de dar vida, comprendes también lo frágil que es. Que la muerte es algo real.


Hay pensamientos que me dan miedo. Quizá porque estar tan expuestos a toda esta ola de violencia que se ha estado desatando cada vez con más frecuencia en el país. A veces siento que un día va a sonar el teléfono avisándonos malas noticias y me da miedo. Me dan miedo los accidentes, las enfermedades, los fuegos cruzados, la mala suerte de estar en el lugar equivocado...

Cuando me entero de cosas como el bullying o abuso entre compañeros de escuela; cuando veo cosas terribles como el incendio de los niños de la guardería; Cuando pienso en el niño de 5 años de una amiga, que se murió cuando lo de la influenza; cuando pienso en el dolor de mis tíos, teniendo que reconocer a sus dos hijos, mis primos, uno muerto ahogado en la pila de agua -el angelito de la canción-, cuando era un bebecito que recién caminaba y el otro, muchos años después, muerto en un accidente automovilístico, cuando ya había terminado la universidad; Cuando me entero que la ciudad tranquila donde vivimos ya dejó de serlo porque andan impunemente los delincuentes, secuertrando, asesinando, dejando a familias enteras sumadas en el dolor por las muertes violentas de sus hijos... O cuando pienso en el día en que moriré y dejaré a mi hijo solo. Lloro mucho, me da mucha tristeza pensar en todo eso.

Pero no se puede vivir con miedo. Ese es un signo de neurosis. Pese a todo, la vida sigue. No sé de dónde saca fuerzas mi tía para seguir viviendo, ni los papás de los niños quemados de la guardería la energía para luchar porque les hagan justicia. Yo me abrazo muy fuerte a mi niño y me sacudo de la cabeza las nubes negras. Por él es que no puedo permitir que el miedo me paralice.

Sé por ley natural que en la vida tenemos que vivir episodios tristes, la pérdida de seres queridos, sentir dolor... Sólo espero no tener que pasar por cosas terribles, que todos estemos bien, que nunca nos pase nada, que vivamos, mientras nos dure, una vida plena y feliz.

lunes, 29 de marzo de 2010

...abramos todas las jaulas pa' que vuelen como pájaros...

Fragil como un volantin
en los techos de barrancas
jugaba el niño Luchin
con sus manitos moradas
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
el caballo lo miraba.

En el agua de sus ojos
se bañaba el verde claro
gateaba a su corta edad
con el potito embarrado
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
el caballo lo miraba.

El caballo era otro juego
en aquel pequeño espacio
y al animal parecia
le gustaba ese trabajo
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
y con Luchito mojado.

Si hay niños como Luchin
que comen tierra y gusanos
abramos todas las jaulas
pa' que vuelen como pájaros
con la pelota de trapo
con el gato y con el perro
y tambien con el caballo

miércoles, 17 de febrero de 2010

El Venadito


Cuando el venadito baja
a beber del manantial,
siempre ve a otro venadito
que dentro del agua está.

En ese remanso claro,
en el terso espejo aquel,
ve que el venadito abajo
es en todo igual a él.

¡Salte del agua, ven a jugar!
¡Vamos al llano a corretear!
Quiero saber si me ganas
cuando te de la señal.

¡Ponte muy listo para correr!
¡Uno, ... dos, .... y tres!

Pero la imágen del agua
ni le habla,
ni le intenta seguir.

Y el venadito
siempre solito
se va de allí.

http://www.cri-cri.net/Canciones/elvenadito.html

viernes, 22 de enero de 2010

Me quiere




El amor entre papá e hijo se hace cada día más fuerte. Octavio ahora tiene dos meses con dos semanas y es muy vivaracho, observa las cosas con detenimiento y mira con ojos enamorados a papá, como Flapjack mira al Capitán Nudillos, su mejor amigo...


Y yo, como Bubbie, los llevo siempre conmigo a los dos...






domingo, 24 de mayo de 2009

14 semanas

Del 20 al 26 de mayo: ..."Siempre los cariñitos me han parecido una mariconez y ahora hablo contigo en diminutivo con nombres de pastel"..., dice Mecano. Israel dice que le da temor volverse un cursi ahora que llegue su nueva etapa como papá. Yo creo que no tiene nada de malo, mientras sea uno realista y sepas que aburres a la gente si tu único tema de conversación son los logros de tu hijo prodigio. No, no somos así. Trataremos de conservar nuestra individualidad. La cría no será nuestra extensión ni el ser que cumpla nuestros deseos frustrados.

sábado, 2 de mayo de 2009

Tú no tienes la culpa, mi amor, que el mundo sea tan feo

En un mundo en crisis económica; en un país donde las noticias sólo hablan de la violencia en la que está inmerso; en medio de una emergencia sanitaria por un virus desconocido; Hoy, tengo 35 años y estoy embarazada. Sé, por todo lo que sucede, que no es el mejor momento para traer un hijo al mundo, pero es MÍ momento... NUESTRO momento...

Querida cría, trata de llegar bien a este mundo, nosotros trataremos de darte un buen entorno y te recibiremos con mucho gusto... "Tú no tienes la culpa, mi amor, que el mundo sea tan feo" dice Manu Chao en su canción... pero luchamos cada día para que sea el mejor para todos... especialmente para tí, nuestra pequeña cría...


Te esperamos...