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jueves, 5 de mayo de 2011

Un año y medio

Estamos de celebración, porque hace año y medio que nació Octavio y emprendimos juntos este camino de la mapaternidad... a veces dificil, a veces cansado, a veces incierto, pero siempre muy enriquecedor.

Después del tiempo fuera en casa de los abuelos paternos, regresamos a nuestra casa. Mi mamá ya se vale por sí misma para la mayoría de las cosas, lo que me permite estar de nuevo en mi casa, con mis dos hombres, con mucho quehacer, pero me siento contenta.

Me quedan las secuelas de la tos y Octavio pezcó el "algodoncillo", lo que lo tiene muy irritable :( Las causas pueden ir desde que yo estuve enferma y tomé antibióticos hasta que él se lleva absolutamente todo a la boca, por la ansiedad de la salida de las muelas. Ayer fuimos a la pediatra y ya lo puso en tratamiento. Por lo demás está dentro de su peso y estatura normales de acuerdo a su edad.

Así pasan nuestros días, que vuelan y no alcanzan para gran cosa, pero ver crecer y desarrollarse a Octavio cada día es sorprendente. Me encanta. Lo amo.

Felices 18 meses! ♥

martes, 5 de abril de 2011

17

Pues esta noche sólo tengo que decir que Octavio cumplió ayer 17 meses!

Y podría decir muchas cosas de lo que hace y que no hace nuestro chiquitín, pero pues hablar de esas cosas que son del absoluto interés de sus papás, para los demás se terminan volviendo aburridas por monotemáticas. Tengo mucho que decir sobre mi hijito amado, pero por lo pronto, no hoy.

Por eso a veces prefiero dejar hablar a las imágenes, será porque mi formación es más visual que otra cosa.

Así que va esta imagen del pequeño Octavio, explorando el café que su abuela cosechó en su jardín, con esa gran capacidad de asombro que nosotros los adultos perdemos.



Felices 17 meses Octavio... sigue descubriendo tu mundo... que espero que sea, para tí, un mundo feliz...

lunes, 7 de marzo de 2011

16 meses: caminando, empujando y con algunos mieditos

Ayer Octavio cumplió 16 meses, creo que se ha ido desarrollando adecuadamente, ahora lo veo como un muchachito, un hombre en pequeño, con su ropa que ya nos es de bebecito. Es delgadito y se ve largo. Pienso, y espero, que será alto de estatura, o por lo menos, creo que rebasará a su papá que es bajito.

Hace casi un mes que Octavio se decidió a soltar nuestras manos y dar sus pasos ya sólo. Anda todavía como borrachito, pero cada día se fortalecen más sus piernas y su sentido del equilibrio, así que cada vez lo hace con mayor seguridad. A veces quiere correr, o llegar más rápido al punto que tenga de objetivo y entonces cae pero generalmente no se asusta, yo le digo que arriba, no pasa nada y sigue adelante...

Lo que le sigue encantando es empujar sillas, bancos, cajas y el carrito del super, lo que hace verse muy gracioso, como una hormiguita muy afanadora cargando el triple de su peso. Claro, que nosotros no lo dejamos que lo empuje sólo pero realmente es muy simpático ver al pequeño hombrecito muy concentrado en su trabajo de cargador. 



Nosotros nunca le hemos ni le diremos cosas a Octavio que lo asusten, pero no sé porqué desde hace unos días que hay cosas que le dan miedo, como si fuera un miedo inducido, como los señores de cargan el tanque del coche en la gasolinera. Le da mucha angustia verlos acercarse y llora realmente asustado. Yo trato de tranquilizarlo y explicarle quién es y qué hace, pero me llama mucho la atención que eso le de miedo, si antes no pasaba así.

Otra cosa es que estos días le da nervios y casi miedo son los focos (bombillas)!!!! qué cosa tan rara, si antes le gustaba señalarlos y le llamaba la atención verlos prenderse y apagarse. En especial hay un pasillo de la casa de la abuela por el que le da miedo pasar y cuando lo hace, pasa mirando hacia arriba como si viera algo más, pero sólo está el foco. No tengo ni idea qué le puede estar causando este nuevo temor.

También, lo subimos al carrusel, porque aparentemente le llamaba la atención cuando lo veía y creímos que lo disfrutaría, pero al subirlo, no paró de llorar, sobre todo, porque veía a su papá que se había quedado abajo. Siempre trato de calmarlo y explicarle las cosas, pero a veces, sin duda, me es inexplicable lo que pase por su mente que haga que sienta miedo, un miedo innato.


Por lo demás creo que a sus 16 meses es un niño normal, platicador, juguetón, risueño, sociable, tranquilo, explorador, observador, carismático... qué más puedo decir, si soy su mamá y lo amo mucho y mucho más desde hace un año cuatro meses que nacimos juntos..

domingo, 6 de febrero de 2011

El reparador de sueños

Siempre,
llega el enanito
con sus herramientas
de aflojar los odios
y apretar amores

Silvio Rodríguez



Octavio cumplió ayer 15 meses... y claro, siempre me entran las dudas y los temores. Lo que ronda actualmente por mi cabeza es cuándo irá a caminar solito. Siempre veo y -mal hecho- comparo a los demás bebés de su edad o más pequeños que ya caminan y corren muy seguros solos, sin agarrar la mano de su mamá o papá, dándoles seguridad. Y, aunque a veces sienta que Octavio va más lento que los demás, la verdad no tengo prisa para que ya lo haga, porque sé que cada niño es diferente y tiene su propio ritmo, ya sea para caminar, hablar, dejar el pañal, etc.

Por lo pronto, le encanta caminar empujando sillas, bancos, mesitas, cajas y todo lo que le sirva de apoyo para desplazarse por los espacios de nuestra casa y las de los abuelos. Un buen día se bajó de la andadera, gateó, se topó con un banquito amarillo, observó que lo podía empujar y que al empujarlo podía avanzar con él. De ahí lo fue perfeccionando, hasta empujarlo, dirigirlo, orientarse, regresarse, etc. A Octavio le gustan los retos. Antes iba su mamá detrás de él, cuidando que no se cayera para atrás y se golpeara la cabeza, sosteniéndole suavemente el banco. Él se enojaba y me quitaba la mano, como diciéndome "quita tu mano, mamá, yo puedo solo". Ahora lo hace solo y yo lo cuido de lejos.

Un día se encontró otro banquito igual y empezó a empujar los dos juntos, así que le va añadiendo grados de dificultad a su medio de locomoción. Cuando se dió cuenta de que había más cosas para empujar, le díó por empujar su silla alta, la periquera donde come, que es de madera y pesa. Por suerte el vecino del piso de abajo no está por las mañanas, si no, con justa razón nos reclamaría por el ruido del arrastre de la silla en su techo. En los parques, cuando ve a los niños en las carriolas o cochechitos, se les acerca para empujarlos.

Hoy empujó una silla del comedor de la casa de la abuela, de madera rústica y muy pesada, y no se dió por vencido, aunque yo le ayudé, pero es obstinado... insisto, le gustan los retos...

A Octavio le gusta subir y bajar escaleras, claro, por seguridad, agarrado de la mano de mamá, papá o sus abuelos. Siento lejano aún el momento en el que lo pueda hacer solo. En nuestra casa tenemos que poner una reja en el barandal de la escalera porque es muy insegura. Yo me he caído ya un par de veces ahí. Así que el abuelo paterno, que trabaja la madera, nos prometió hacer un par de rejitas, una para la escalera y otra para la cocina. Estamos tratando de hacer que los espacios sean más seguros, para nuestro pequeño que cada vez quiere llegar más lejos.

A sus quince meses y agarradito de nuestras manos, Octavio camina y crece...
...siempre va esta personita feliz trocando lo sucio en oro....
Octavio nuestro amado reparador de sueños...

viernes, 10 de septiembre de 2010

10 meses en este viaje maravilloso

Tomamos el autobus para la ciudad de México a las dos de la mañana. Por más que quise cargar lo esencial, mi mochila era enorme. Para mí, un pantalón de mezclilla y varias blusas. Para Octavio, todo el resto de la maleta. Por si llueve, por si hace calor, por si hace frío, por si se ensucia, muchas camisetas, manga corta, manga larga, pañaleros, pantaloncitos, chamarritas y el bulto de pañales. Así que con la mochila a la espalda, una bolsa de mano con cobijita, una muda de ropa para Octavio, juguetes, biberón con jugo, toallitas húmedas, etc.... La carriola plegable en la otra mano y en el lado contrario, Octavio dormido en el rebozo de argollas.

Qué maravilla que existan los rebozos y qué práctico es el de argollas, para quitarlo y ponerlo fácilmente. Y fue la mejor decisión habérmelo llevado para cargar en cunita a Octavio durante el viaje que, como fue de noche, se fue dormido todo el camino.

Fuimos a esperar a Israel a casa de sus papás en Pachuca, pero como yo no me aviento a manejar en carretera sola con Octavio, preferimos viajar en autobus. Y aunque tenía nervios porque nunca lo habíamos hecho y por saber cómo se comportaría él durante el trayecto. Además, llegando al D.F. teníamos que transbordar en otro autobus para llegar a Pachuca. Pero todo fue bien. Sin mayor complicación.

Pasamos una semana allá. El clima estuvo frío y muy lluvioso, pero la pasamos muy bien. Un poquito de vacaciones para mí porque las abuelas son muy atentas con nosotros y me han ayudado mucho con las necesidades de Octavio en este mes en el que Israel estuvo fuera. El abuelo orgulloso por ver sus genes heredados. Muy en familia, pasamos días contentos, con Octavio iluminándonos a todos.

Le festejamos en casa de sus abuelos sus 10 meses de vida y ya estamos planeando su primer cumpleaño, que está a la vuelta de la esquina, increiblemente. Festejamos también el regreso del trotamundos, que nos llenó de las anécdotas de su viaje por Estambul y su visita a los museos de NY.

Ahora retomaremos de nuevo nuestra rutina, juntos los 3, en nuestra casita, con muchos proyectos, muchas esperanzas y muchas ganas de seguir edificando nuestro futuro...

lunes, 23 de agosto de 2010

Nueve lunas

Octavio, hace 18 meses que estamos juntos, pero hace 9 meses te conocí y casi no puedo acordarme de que antes estuvimos sin ti...

Cada día me sorprendes más. Eres muy sociable, tienes una sonrisa deliciosa. Eres muy coqueto, te gustan las muchachas... Cambiarte el pañal, bañarte y vestirte se ha vuelto una arena de lucha libre, porque no te estás quieto, haces mil piruetas para zafarte de mis manos y huir liberado...

Te estás brincando la gateada, lo que quieres es estar de pie... A todo dices que sí, lo empezaste a hacer en casa del abuelo Dante, cuando él te empezó a mover de arriba a abajo la cabeza para saludarte y tú le respondiste del mismo modo... Has creado un gran lazo con la abuelita Isabel. Ella te canta para arrullarte y tú cantas con ella. Se escuchan muy lindos. La abuelita te regaló una andadera y un corral. A mí me causan sentimientos encontrados, porque yo quisiera cargarte todo el tiempo, pero ya pesas mucho y tú ya quieres bajarte. Creo que caminarás pronto. Quieres alcanzarlo todo...

Estos días que papá está de viaje lo has buscado en las mañanas junto a tí. Entre las cobijas lo llamas, esperando verlo. Aún no dices papá ni mamá, consciente de lo que significan esas palabras, pero repites constantemente las sílabas pa pa pá y ma ma má. Sobre todo sé que me llamas, me exiges cuando tienes alguna molestia.

Tus nueve meses son el principio de una época en la que hay que extremar precauciones, para que no te lastimes y en la que agarraremos la condición perdida para poder seguirte el ritmo. Estas creciendo muy rápido... en un abrir y cerrar de ojos tendrás un año... increible cuántos y qué grandes son los logros de un niño en su primer año de vida...
 
Todavía te recuerdo ligerito, con la piel arrugadita de tan pequeñito que naciste y cuando te daba tus bañitos de sol para corregir la hictericia de recién nacido, casi me cabías en las manos... y ahora eres un muchachito enorme e inteligente que quiere comerse al mundo...
 
Te amo Octavio, gracias por existir... 
 

lunes, 5 de julio de 2010

Octavo ♥ Octavio

...Y tu primera infección en la garganta :(

Ya ibas mejorando de la gripa de la semana pasada pero empeoró. Ayer y hoy has tenido accesos de tos que casi te ahogan. Has dormido muy mal y estás lloroso. Así que tu cumplemes ha pasado sin festejo, entre cucharadas de miel y la visita a la pediatra. Tus papás, que no habían tenido la experiencia de tenerte enfermito, se estresan y preocupan, porque no les gusta verte así...

Componte mi niño, quiero ver de nuevo tus ojitos pispiretos mirándome enamorado...

lunes, 17 de mayo de 2010

Medio Cumpleaño!!!

Para celebrar los 6 meses de Octavio viajamos a Pachuca. A diferencia del viaje anterior, esta vez el clima durante el trayecto fue muy bueno y no había mucho tráfico, así que llegamos pronto y bien. Pasamos días muy agradables, Octavio rodeado del amor de sus abuelos de allá y de mi mamá, mi tía Tere que también fueron con nosotros. Karel y Gaby llegaron desde Querétaro, así que el “medio cumpleaño” de Octavio sirvió de buen pretexto para reunirnos con la familia.

Cuando vamos allá, siempre nos ha gustado visitar los pueblos, los mercados, la pulquería… y esta vez quisimos hacerlo, con el ritmo con el que lo habíamos hecho siempre, pero no, es Octavio quien nos marcó ahora el ritmo o por lo menos a mí, que como no conoce el calor, puesto desde que nació ha hecho mucho frío, allá se puso incomodísimo en cuanto sintió el aumento de la temperatura y a llorar, como el único idioma para decirnos que no estaba a gusto. Así que, a donde íbamos de paseo, nos dividíamos, los señores a la bohemia y las señoras a cuidar al príncipe.

El calor en Actopan y en Teotihuacán era, para Octavio insoportable, así que los planes de subir a las pirámides para su encuentro con los Dioses o para tomarnos unos pulques en el mercado, se nos quedaron frustrados, y tuvimos, las abuelas y yo, que resguardarnos en lugares con sombra, dándole mucha agua, leche y electrolitos para refrescarlo y evitar que se nos deshidratara. Pero, con todo y eso, la pasamos muy bien. Son las nuevas adaptaciones, es la diferencia de ser una pareja sin hijos a tener que procurar que el niño esté cómodo y no se la pase mal por las cosas que quieren hacer los grandes.

Fue un viaje muy divertido porque todo giró en torno a celebrar a Octavio y sus 6 meses. Sigue igual de simpático y risueño. Es muy sociable, tranquilo y se porta muy bien viajando en el coche. Todos lo quieren mucho… nosotros lo amamos un poquito más cada día…


lunes, 5 de abril de 2010

Quinto cumplemes

"...tú eres el bien
que me dibujará
un día de abril
con veinte años más...



...años que te entregaré
como se entrega el mar
agua donde crecer
y olas con qué jugar..."


Hoy cumples 5 meses y te los celebramos el sábado... Pero hoy, justo en tu cumplemes has llorado mucho, no sé qué te está pasando, no puedes dormir de corrido, estás muy inquieto, tu alegría habitual está opacada, no quieres comer bien... supongo que estás padeciendo con tus encías... no sé qué remedio hacerte o ponerte para calmarte... pero me duele verte así....

Supongo también que estás desajustado, aunque estamos muy a gusto en nuestra recámara de la casa de la abuela, extraño y extrañas nuestro espacio, nuestra casita, nuestro nido... Ya falta muy poquito para que regrese papá y retomaremos nuestra vida habitual...

Te amo mucho, mi muchachito hermoso...

lunes, 8 de febrero de 2010

Viaje iniciático

Para celebrar el cumpleaños de Israel y los tres meses de Octavio, hicimos su primer viaje "largo" la semana pasada. Lo llevamos a Pachuca, a que lo conociera su abuelo. El viaje de ida fue muy estresante porque salimos tarde de Xalapa, se nos hizo de noche y llovió durante todo el trayecto. Por fortuna llegamos bien. Aunque la mayoría de los días hizo mucho frío y lluvia, fue una buena experiencia la de viajar con el bebé. Claro, Octavio se la pasó la mayor parte del tiempo dormido. Mi mamá le canta "este niño lindo, que nació de noche, quiere que lo lleven a pasear en coche" y es cierto, en cuanto se sube al coche se duerme de lo más plácido. Los abuelos estuvieron muy felices con su nietecito de visita. Estuvo muy apapachado por ellos y mi mamá, que también fue con nosotros. Siguió recibiendo muchos regalos porque a la menor provocación le compramos más ropa, zapatos, juguetitos, como si el pobre niño no tuviera ;D. Así que seguirá estrenando. La abuelita Isabel le regaló a Octavio la sillita del coche para estrenarla en el viaje de regreso, pero no se la pudimos instalar allá, así que por lo pronto seguiremos llevándolo en el bambineto hasta que logremos ponersela al coche y ya pueda viajar sentadito y seguro en ella. Se portó muy bien, es muy tranquilito y nos tiene enamorados a todos. Queremos que Octavio tenga siempre presente a sus abuelos y a Pachuca, como la tierra de sus orígenes, así que esperamos poder llevarlo cada dos o tres meses para allá. Estoy segura de que lo disfrutará cada vez más y para nosotros será siempre, muy chida la experiencia de viajar con él...

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Ser mamá


Continuación...


IV. Depresión

Sin duda los primeros días de la vida de un bebé y su mamá son muy críticos. Estuvimos tres días en el hospital. Ahí, recibíamos la ayuda de las enfermeras y estábamos monitoreados por los médicos. Mi mamá me acompañó todo el primer día. Como yo estaba muy molesta por la cesárea, muy adolorida y cansada, me costaba mucho movilizarme y además, mi presión seguía alterada, élla lo vistió y cambió; me enseñó a sostenerlo, a darle el pecho, además de que me ayudó a comer, a pararme, a bañarme, etc. También la mamá de Israel vino de Pachuca esa primera noche y ella relevó a mi mamá apoyándome en todo lo que necesitáramos el bebé y yo mientras estuviéramos hospitalizados. Me impresiona el papel tan solidario de las mujeres, más cuando es su hija y nuera, la que acaba de tener a su nieto. No tengo más que un gran agradecimiento hacia ellas dos y sin duda, ahora las valoro y admiro más, por ser grandes mujeres y madres.

A Israel lo vi hasta que nos dieron de alta. Estuvimos tres días, pero en el área de ginecología no pueden entrar hombres, ni aunque sean los papás de los bebés que nacen, lo que se me hace absurdo. Sólo habíamos estado hablando por teléfono pero tenía muchas ganas ya de estar con él. Necesitaba su apapacho no sólo el de las abuelas. Cuando por fin salimos y nos vimos no pude parar de llorar. En ese momento me cayó el veinte de que ahora éramos papás, que teníamos una gran responsabilidad por delante, que la pequeñita y recién llegada vida que tenía en mis manos, dependía absolutamente de nosotros y de que no había vuelta de hoja. El sentirme inexperta, temerosa, cansada, adolorida, hinchada y todavía con taquicardia por la hipertensión, y todo el desorden hormonal del embarazo y parto, provocó que me deprimiera profundamente. De verdad que veía todo como a través de un velo gris de desánimo, pese a que me hacía muy feliz haber tenido a mi hijo. No podía parar de llorar, de sentirme mal emocionalmente, de pensar en cosas negativas. Si no hubiera tenido el apoyo absoluto de mi mamá, de Israel y de su mamá, y claro, del resto de mi familia, todos esos primeros días no los hubiera podido sobrellevar sola.


Octavio alimentado en tequilero por sus abuelitas
Esa primera semana se me hizo interminable, larguísima, muy cansada. La depresión postparto la viví de verdad con el sentimiento de que nunca terminaría. Sin embargo, tenemos la capacidad de adaptación y de aprendizaje, y con un hijo, no queda más que afrontar todo. Con el paso de los días todo fue acomodándose en su lugar y, aunque seguimos en el proceso de adaptación a esta nueva vida como papás con todo lo que implica, ahora ya me siento mucho mejor y más optimista.

La experiencia de ser madre y de vernos reflejados en él, reconociendo expresiones y rasgos nuestros, hicieron que me diera cuenta de que sin duda, pese a que no es el hombre perfecto, Israel es la mejor elección que he podido hacer en la vida. Lo amo más que nunca porque juntos hicimos que nuestro hijo nos uniera aún más profundamente, siempre estaremos vinculados por él. Creamos algo juntos y me volví a enamorar de él. Todavía teníamos que hacer algo nuevo como pareja y fue Octavio, nuestro hijo. Es nuestro mejor trabajo en equipo.

Nuestro primer mes


V. ¡Un mes!

El 5 de diciembre Octavio cumplió su primer mes de vida y lo festejamos con mucho gusto porque también fue nuestro primer mes como papás. Todo es nuevo, todo es aprendizaje, todo es diferente, todo es adaptación y todo son ganas de que funcione bien nuestra vida y la de él. Aún estoy adolorida, pasada de peso, sigo sentimental, muy preocupona… pero feliz… realmente feliz…


El primer mes de Octavio lo festejamos todos