lunes, 25 de abril de 2011

Un respiro

Vaya días de ser mano izquierda, de correr a urgencias en la madrugada, de visitar distintos consultorios, de estacionarme en el centro, de mucho calor, de bebé de ultra alta demanda, de compañero lejano, de dolor de panza, de desvelos, de diseños nocturnos, de náuseas…

Pero luego llegó mi relevo y pude dejar encargada a mi mamá, y después de una infección estomacal, de regresar a mi casa abandonada una semana, de hacer mil maletas y de cuatro horas de carretera con mucho diálogo de por medio, para limar asperezas, para tratar de entendernos de nuevo, llegamos los tres a la casa de los abuelos paternos que ya nos esperaban, sobre todo a Octavio, con mucho gusto.

Así que por fin hemos podido tener unos días de respiro, aunque sigue habiendo mucho trabajo, pero compartir la alta demanda de Octavio con sus abuelos me aligera un poco. Israel tiene mil ilustraciones por hacer y mucho estrés difícil de manejar, sin embargo, cambiar de aires, aunque sea unos días, ha sido muy bueno para los tres.

La nota mala es que quizá por tanto calor ha hecho que nos enfermemos. Primero Octavio, que tuvo fiebre estos días de 39º por una infección en la garganta, ha andado inapetente, con ojitos tristes, llorón, pero igualmente, cuando se siente bien, ha disfrutado mucho del amor de sus abuelitos y de su tía. Yo no he terminado de sentirme bien del todo por la infección estomacal y ahora, estamos también con dolor de garganta y articulaciones. Pero siempre nos sentimos muy apapachados en la casa de los abuelos de Pachuca. Siempre que venimos, los problemas parecen aligerarse y logramos cargar de nuevo las baterías.

Todavía estaremos un par de días, alejados de lo cotidiano, para luego regresar a nuestra casa y afrontar todos los altibajos que la vida nos traiga, retomar los pendientes, continuar nuestros proyectos... si estamos juntos, si tenemos nuestro motorcito de casi año y medio, es suficiente para saber todo puede siempre estar mejor…

viernes, 15 de abril de 2011

Desencuentro

Pues te extraño, te extraño sonriente, te extraño relajado, te extraño apasionado, te extraño solidario, te extraño compañero... vuelve a ser el mismo, el de antes... sin pesares... con sonrisas, con abrazos, con proyectos, enamorado...

Unos besos chiquitos en tu barba te dicen que te quieren como nadie nunca, porque nunca habías conocido un amor así... por él... por nosotros... vuelve a ser tu mismo, el de antes, el sonriente, el relajado, el apasionado, el solidario, el compañero... y ahora, el papá...

Mi enfermera ♥

Desde que tengo memoria la recuerdo activa, siempre haciendo cosas, siempre generosa y solidaria, dándose tiempo para todos, siempre dando sin esperar nada a cambio. Quizá por su profesión de enfermera, de partera, de maestra, de mamá, ha sido nuestra cuidadora siempre. Ahí estuvo con Dante en sus infartos, en su accidente, su recuperación, cuando como ex esposa, no le correspondía, pero es que es, eso sí, una amiga incondicional. Y cuando nacieron mis dos sobrinas, estuvo ahí, recibiéndolas. Y cuando eramos niños, tuvo tiempo para llevarnos a natación, danza, música. Tuvo tiempo para fabricarme las muñecas de tela con las que jugué con todo un arsenal de vestiditos. Y nos llevaba a la playa, al zoológico, al cerro, a La Malinche. Y siempre trabajó fuera de casa y siempre estuvo ahí, al pendiente. Y regresaba cansada del trabajo en hospital y llegaba a consentirnos, abrazarnos, ver las tareas, cenar y platicar con nosotros.

Cuando fui adolescente, cuando me volví rebelde, cuando me fui de la casa, cuando supo de mis acciones de adulta, tuvimos desencuentros, pero siempre hemos podido resolverlos. Yo la entendí hasta ahora, cuando fuí mamá también. Ni se diga de todo lo que ha hecho por mi y por Octavio desde que nació. Aunque tengamos puntos de vista distintos, me siento mucho más unida a ella que antes..

Pues ahora nos toca regresar a ella, a ayudarla, apoyarla, cuidarla. Se cayó con 73 juveniles años y se quebró el brazo izquierdo. Le espera mes y medio de días muy largos y dificiles, enyesada y con la movilidad limitada. Estaba trabajando en su jardín cuando tropezó.

Octavio quiere seguirse trepando a ella, le gusta que lo cargue y lo consienta, pero ahora tiene que esperar a que se recupere. Esperemos que todo pase rápido y vuelva a ser de nuevo nuestra entusiasta mamá, amiga, abuela, maestra, enfermera de siempre....

lunes, 11 de abril de 2011

El suéter

Ha hecho muchísimo calor... lo peor es que el aire caliente se encierra dentro de la casa y parece estancado, sin circular, lo que se vuelve sofocante. Pero Octavio hace un par de días que le ha dado por amar a su suéter... lo quiere... lo abraza... intenta ponérselo siempre que lo encuentra a la mano. Llora hasta que logra que se lo pongamos. Y ahí lo vemos, ya, tranquilo, con las mejillas rojas y húmedas de las lágrimas, pero contento con su suéter puesto.

Nosotros nomás nos angustiamos pensando en que se va a asar con el calor que hace y él tan abrigado y tratamos de negociar con él después de un rato: Octavio, préstame tu suéter, mira que hace mucho calor, vamos a quitártelo y luego te lo volvemos a poner... y no, un rotundo no con su cabeza y aprieta hacia sí mismo el suéter para no dejarnos quitárselo.

Hay cosas que no me explico de las emociones, sentimientos y la lógica del pensamiento de los niños, pero esto me sorprente tanto como que le den miedo los focos. Creo que quizá el suéter, ponérselo, le dé seguridad, como un osito o frazada para otros niños, por eso respetamos su deseo y no lo obligamos a quitárselo aún cuando nuestra lógica nos dice que con el calor que hace a nadie se le puede ocurrir andar abrigado. Pero a Octavio si. Me da mucha ternura.

Tuvimos que esconderle el suéter en un descuido, porque él no se da cuenta de que tanto calor, en el ambiente y en su cuerpecito puede hacerle daño. Veremos qué pasa. Seguramente lo olvidará pero, insisto, son cosas que no dejan de sorprenderme y me hacen entender que este chiquitín es un individuo con gustos, preferencias, carácter y necesidades particulares, que debemos orientarle pero sin dejar de respetarle en todos los aspectos.

jueves, 7 de abril de 2011

México

No he querido tocar el tema porque es tremendo y porque me paraliza, o por lo menos me cuesta expresar con palabras lo que pienso y siento al respecto.

En nuestro país estamos viviendo un clima de violencia terrible, cada vez más cotidiana, más sádica, más cercana. Han habido muchos muertos en la guerra contra el crimen organizado que emprendió el gobierno federal este sexenio. Muchos culpan a Calderón por todo lo que está pasando. Yo creo que el problema se ha gestado por años, los muchos años en los que la corrupción creció y creció durante la dictadura de gobiernos priístas coludidos con los delincuentes. Después, con el gobierno "del cambio" vivimos en Foxilandia donde no pasaba nada. Calderón nada más levantó la cloaca. Pero, probado está ya, que en esta guerra, con el ejercito en las calles, no se ha llegado a nada, más que cada vez se multipliquen los muertos que no tienen nada que ver. El crimen organizado lo está mejor que el gobierno, que parece desorientado, sin una estrategia, como tirando a lo que se mueva, llevándose entre los pies a la población civil.

Creo, como muchos otros, que el problema de fondo de nuestro país está en la educación, en la pobreza, la falta de empleos. Eso es lo que hay que exigirle al gobierno. Sólo así es como se evitará que cada vez más gente se una a la delincuencia. Las marchas sirven para que la gente exprese su inconformidad, pero los criminales no se van a tentar el corazón al ver a la gente tomando las calles y el gobierno sigue pasmado, sin saber leer el mensaje de la gente. Por eso, de pronto, ya no se sabe quiénes son los malos... pero sí sabemos quiénes son los buenos, creo que somos muchos más que éllos... y tenemos el poder para cambiar las cosas.

¿Y cómo lo podemos hacer? VOTANDO. No permitiendo que regrese el PRI a Los Pinos, ni el PAN que en estos casi 12 años ha demostrado que son la misma corrupción, la misma ineficiencia... Y lo mismo para los gobiernos estatales...

Desearía que la izquierda mexicana tuviera lucidez, con sus problemas internos resueltos, como para hacer frente y rescatar al país. Nos hace falta un líder izquierdista real, sin ambiciones de poder, verdaderamente preocupado por el pueblo. Ya no creo que López Obrador sea ese líder. Yo voté por él y me decepcionó muchísimo ver ganar al PAN en 2006. Pero también me decepcionó mucho ver su transformación en un líder desatinado. Aún así, con AMLO o sin él, creo que 2012 debe ser el momento de la izquierda en México, la oportunidad para tener un gobierno diferente, que ponga orden y paz en este país tan maltratado.

Ademas, pequeñas grandes acciones pueden ayudarnos a que no nos sigamos hundiendo: no comprar piratería, no dar mordidas, no tirar la basura en la calle, consumir directamente de los productores, no engordarle el bolsillo a las transnacionales, ceder el paso, valorar la vida, respetar a los demás... en fin... nuestro actuar diario habla de nosotros como mexicanos si queremos un país tranquilo, en paz, educado, trabajador... El país para nuestros niños... el país donde crecerá mi hijo...

Y aunque andemos atentos por las balaceras... el miedo no debe paralizarnos...

Votemos, botémoslos...

martes, 5 de abril de 2011

17

Pues esta noche sólo tengo que decir que Octavio cumplió ayer 17 meses!

Y podría decir muchas cosas de lo que hace y que no hace nuestro chiquitín, pero pues hablar de esas cosas que son del absoluto interés de sus papás, para los demás se terminan volviendo aburridas por monotemáticas. Tengo mucho que decir sobre mi hijito amado, pero por lo pronto, no hoy.

Por eso a veces prefiero dejar hablar a las imágenes, será porque mi formación es más visual que otra cosa.

Así que va esta imagen del pequeño Octavio, explorando el café que su abuela cosechó en su jardín, con esa gran capacidad de asombro que nosotros los adultos perdemos.



Felices 17 meses Octavio... sigue descubriendo tu mundo... que espero que sea, para tí, un mundo feliz...

sábado, 2 de abril de 2011

Vete mar adentro... y déjanos... y olvídanos...

Entonces no éramos papás y ni siquiera teníamos las intenciones de serlo. Pero tuvimos un acercamiento a lo que es procurar, cuidar, acompañar, proteger y abrirle paso a una nueva vida.

Ese fin de semana en una playa de la costa veracruzana, conocimos la invaluable labor de una familia ecologista, preocupada por la conservación de las tortugas. Sin recursos económicos y muy poco apoyo de los presupuestos gubernamentales, esa señora y sus dos hijos, tomaron la batuta y desde hace varios años son guardianes de las tortugas que llegan a desovar en la playa, cuidándolas de los cazadores, censándolas, recogiendo los huevos de los nidos para evitar que los depredadores, animales y humanos, se los lleven. Y por supuesto liberando a las pequeñas crías en el momento de la eclosión. Hacen una gran labor didáctica, con los niños sobre todo, para que aprendan a valorar a esa hermosa especie marina, que está, aún con todas las acciones para que no sea así, en peligro de extinción.

Su labor llega hasta el momento de la liberación, donde no se puede hacer nada más que soltar a las tortuguitas recién nacidas en la arena de la playa y dejarlas solas, para que emprendan su camino hacia el mar. No se puede intervenir llevándolas directamente, ya que es la única manera de que ellas aprendan a que a esa misma playa, por ese mismo camino, deberán regresar a desovar cuando sean adultas. Es un camino muy duro porque al llegar al mar tendrán que enfrentarse a las gaviotas y cangrejos que se las cazan y a otros depredadores más, aparte de las redes de los pescadores. De todas las tortuguitas liberadas sobreviven muy pocas y si lo logran, éllas serán las encargadas de perpetuar la existencia de su especie.

Esperamos que pronto podamos volver al campamento, ahora, vestidos con traje de papás de nuestra propia cría, para enseñarle el valor de la vida de esos animalitos, que son el símbolo de la vida en sí, a la que debemos amar, respetar y ayudar a conservar, por siempre...